Trabajamos con agua todos los días y seguimos encontrando cosas que nos sorprenden. Estas son catorce que vale la pena saber, sobre todo si vas a dedicarte a esto.
Sobre el consumo
- México es de los países con mayor consumo de agua embotellada por persona en el mundo. La desconfianza en el agua de la llave es cultural y está bien fundada históricamente.
- El garrafón de 20 litros es el formato dominante en el hogar mexicano y una compra semanal para la mayoría de las familias.
- El agua es el producto de mayor margen relativo del comercio al detalle: se compra por centavos el litro y se vende por pesos.
- Una persona adulta necesita entre 2 y 3 litros de agua al día contando la que viene en los alimentos.
Sobre el sabor
- El agua pura no sabe a nada. Lo que percibimos como “sabor a agua” son los minerales disueltos: calcio, magnesio, bicarbonatos.
- Por eso el agua destilada sabe plana y desagradable: le quitaron todo. El punto dulce está entre 30 y 150 mg/L de sólidos disueltos.
- El sabor a alberca es cloro, y desaparece con carbón activado. También desaparece dejando el agua reposar destapada unas horas, aunque eso la expone a otras cosas.
- El agua fría sabe mejor porque el frío suprime la percepción de compuestos volátiles. La misma agua a temperatura ambiente sabe más intensa.
Sobre el proceso
- Un gramo de carbón activado puede tener más de mil metros cuadrados de superficie interna. Es toda esa superficie la que atrapa el cloro.
- La ósmosis inversa se llama así porque va en contra del sentido natural del fenómeno: hay que empujar el agua con presión para que atraviese la membrana.
- La luz ultravioleta no mata a los microorganismos, los esteriliza: rompe su ADN para que no puedan reproducirse. El efecto práctico es el mismo.
- El ozono se descompone solo en oxígeno en cuestión de minutos. Por eso desinfecta sin dejar residuo, y por eso hay que generarlo en el sitio: no se puede almacenar.
Sobre el envase y el ambiente
- Un garrafón retornable puede reutilizarse decenas de veces. Cada ciclo evita entre 30 y 40 botellas desechables de medio litro.
- Llenar tu propio envase en una máquina elimina por completo el transporte del garrafón lleno desde la planta, que es donde está la mayor parte de la huella de carbono del agua embotellada.





