Dos máquinas iguales, con el mismo precio y el mismo dueño, pueden vender 40 y 180 garrafones al día. La diferencia no está en el equipo: está en la esquina. Aquí va cómo evaluar un punto sin corazonadas.
Lo que hace bueno a un punto
- Densidad de vivienda a menos de 500 metros: la gente carga el garrafón a pie o en carrito, y esa es la distancia que está dispuesta a caminar.
- Paso peatonal, no solo vehicular: una avenida rápida sin banqueta útil vende menos que una calle secundaria con tránsito de a pie.
- Ausencia de competencia directa en el radio de cinco cuadras, o competencia con horario limitado, que es tu ventaja natural.
- Visibilidad desde la acera y de noche. Una máquina que no se ve iluminada no existe después de las ocho.
- Seguridad razonable: vigilancia, cámaras del propio local o flujo constante de personas.
- Facilidad de estacionamiento momentáneo para quien llega en coche con dos o tres garrafones.
El conteo que sí sirve
Antes de comprometerte, pásate por el punto tres veces: un día entre semana por la mañana, un día entre semana a las siete de la tarde y un sábado a mediodía. En cada visita cuenta durante quince minutos cuántas personas pasan caminando y cuántas de ellas cargan algo. Multiplica el promedio por cuatro y tendrás el flujo por hora.
Investiga a la competencia como cliente
Ve a las dos o tres purificadoras más cercanas y compra un garrafón. Anota el precio, el horario, si hay fila, si el equipo se ve limpio, si tienen el análisis a la vista y si aceptan algo más que efectivo. Ese recorrido de una hora te dice más que cualquier estudio: te muestra el precio real del mercado y el hueco que puedes ocupar.
Preguntas para el dueño del local
- 1¿La toma de agua es de la red municipal o de pipa? ¿Falla el servicio?
- 2¿Cuál es la presión en horas pico? Pídele que abra una llave y obsérvalo.
- 3¿El contacto eléctrico está en circuito propio o compartido con refrigeradores?
- 4¿Hay drenaje a menos de tres metros?
- 5¿Qué pasa con el recibo de luz y de agua: entra en la renta o se prorratea?
- 6¿Cuánto tiempo de contrato ofrece y con qué aviso puede terminarlo?
Esa última pregunta ha salvado a mucha gente. Instalar una máquina y que a los ocho meses te pidan el local es la forma más cara de aprender a leer un contrato.
Señales de alerta
- Presión de agua baja o intermitente sin posibilidad de poner cisterna.
- Instalación eléctrica sin tierra física o con variaciones de voltaje evidentes.
- Zona con inundaciones recurrentes: la electrónica y el agua a nivel de piso no se llevan.
- Renta que supera el 15 % de la venta estimada. Ese punto trabaja para el arrendador.
- Un local sin fachada a la calle donde la máquina quede escondida.
Los puntos que la gente subestima
Los condominios y fraccionamientos son de lo mejor que hay: cientos de familias, consumo de todo el año y cero competencia adentro. Se negocia con la administración por renta fija o comisión. Lo mismo pasa con naves industriales, escuelas y paraderos: consumo cautivo y horario predecible. Ahí no compites por precio, compites por estar.

Cuando tengas dos o tres candidatos, cuéntanoslos. Llevamos suficientes instalaciones como para decirte con franqueza cuál aguanta una máquina y cuál no, aunque eso signifique aplazar la venta.




